Los sesgos son distorsiones del pensamiento que surgen cuando estamos dominados/as por una emoción, influenciados/as por ideas de nuestro entorno o cuando nuestra mente trata de simplificar la realidad para tomar decisiones más rápido y con menor gasto de energía.
Actúan como un filtro que nos aleja de la realidad objetiva e influye en cómo decidimos e interactuamos con el mundo. La mayoría de las veces operan de manera tan automática, sin que nos demos cuenta (Chang y Grant, 2026).
Algunos sesgos de la lógica humana más comunes y que pueden aparecer con más frecuencia en la interacción con la IA generativa son:
Los sistemas de IA pueden reproducir sesgos de manera no intencionada, reflejando prejuicios presentes en los datos de entrenamiento.
Los sesgos pueden manifestarse de varias formas: el sesgo de selección, que no representa de forma realista a la población por la poca diversidad de los datos; el sesgo de exclusión, que omite variables relevantes como factores socioeconómicos, afectando a ciertos grupos; y el sesgo de agrupación, que simplifica los datos y deja fuera características de las minorías, cayendo en estereotipos (Chang y Grant, 2026).
Aunque a veces los sesgos se introducen intencionalmente, en muchos casos aparecen de forma no deliberada, reflejando desigualdades y prejuicios ya presentes en los datos y en nuestra sociedad.
Algunos sesgos surgen mientras interactuamos con la IA. Un ejemplo de ello es el efecto halo y cuernos, el cual puede influir en nuestra relación con la IA. Si nuestras experiencias previas han sido positivas, tendemos a verla bajo un “halo” y confiar más en sus respuestas. Si han sido negativas, ocurre lo contrario: aparece el efecto “cuernos” y nos volvemos más escépticos (Chang y Grant, 2026).
Por otro lado, el sesgo de automatización se refiere a la confianza excesiva con la que solemos interactuar con la IA e interpretar sus recomendaciones. Si, al contrario, tendemos a desconfiar de la IA, esto también puede ser un sesgo: en este caso podría tratarse de la llamada aversión algorítmica, una tendencia a no confiar en las decisiones o recomendaciones de la IA y a preferir aquellas tomadas por humanos (Beck et al., 2025). En cualquier caso, estaríamos confirmando una opinión y una posición preexistente.
Estudios recientes apuntan a que tendemos a evaluar como menos fiables a aquellas IA que nos muestran una perspectiva opuesta a la nuestra. En cambio, las que percibimos como más fiables pueden parecernos así simplemente porque reproducen los mismos sesgos o puntos de vista que ya tenemos. Por este motivo, interactuar con IA que nos presenten perspectivas diferentes también puede ayudarnos a formar un juicio propio más equilibrado y reflexivo (Masaru, Hidehito y Rina, 2025).
Es importante mantener activo nuestro pensamiento crítico, de manera que la IA no ocupe demasiado espacio y siga siendo una ayuda para que nosotros/as mismos/as podamos reflexionar, crear y analizar. Por otro lado, ampliar nuestra perspectiva y abrir temas con otras personas para ver otros puntos de vista también puede ayudarnos a comprobar la veracidad de la información y no depender únicamente de la IA (Chang y Grant, 2026).
Además, reducir la dependencia de la IA en decisiones importantes o críticas también es fundamental. Cuando confiamos en exceso en estos sistemas puede producirse una descarga cognitiva, es decir, una menor implicación por nuestra parte en la toma de decisiones y en el ejercicio del pensamiento crítico. Esto puede volvernos más vulnerables a la manipulación y aumentar el riesgo de quedar atrapados/as en una habitación espejo, donde miremos donde miremos sólo encontramos nuestros propios puntos de vista, sin poder ver más allá de nuestra perspectiva (Gerlich, 2025).
Equilibrar y reducir los sesgos requiere un enfoque consciente: usar la IA como herramienta de apoyo, mantener pensamiento crítico, contrastar información y fomentar interacciones que nos desafíen a reconsiderar nuestras propias ideas. Solo así podemos tomar decisiones más informadas, proteger nuestro juicio y evitar que los sesgos de la IA limiten nuestra visión del mundo.