mayo 28, 2026

Usar IA para pedir consejo o por motivos personales se relaciona con más depresión y ansiedad

Un móvil mostrando una IA de chatbot esperando un mensaje del usuario
Una investigación publicada en JAMA Network Open ha observado que utilizar inteligencia artificial para fines personales, especialmente para pedir consejo o apoyo, se asocia con mayores niveles de depresión y ansiedad en adultos (Perlis et al., 2026).

La IA ya forma parte de nuestra vida cotidiana

El estudio analizó datos de más de 20.000 adultos en Estados Unidos recogidos entre abril y mayo de 2025. Los investigadores observaron que el uso de herramientas de IA generativa ya está completamente normalizado: una parte significativa de los participantes utilizaba IA todos los días, e incluso varias veces al día.

Las asociaciones más fuertes con síntomas depresivos y ansiedad no aparecían tanto en quienes usaban IA para tareas laborales o académicas, sino en quienes la utilizaban para cuestiones personales: pedir consejo, hablar de problemas propios o buscar orientación emocional.

Cuanto más personal, peor era el estado emocional

Los investigadores utilizaron escalas clínicas ampliamente validadas para medir depresión y ansiedad, como el PHQ-9 y el GAD-2.

Los resultados mostraron que las personas que utilizaban IA con frecuencia para fines personales tenían más probabilidades de presentar síntomas compatibles con depresión moderada o grave, además de mayores niveles de ansiedad e irritabilidad.

Y aquí aparece una cuestión especialmente relevante: La IA conversacional está diseñada para parecer empática. Aunque modelos como ChatGPT no "entienden" emociones humanas en sentido real, sí generan respuestas fluidas, cálidas y adaptadas al contexto. Eso hace que muchas personas perciban estas conversaciones como emocionalmente reconfortantes.

¿Estamos sustituyendo interacciones humanas?

El estudio no puede demostrar causalidad, y los propios autores son muy cautos con las conclusiones. Es posible que las personas con más ansiedad o depresión simplemente tengan más tendencia a buscar apoyo en sistemas conversacionales.

Pero también existe otra posibilidad: que el uso intensivo de IA para apoyo personal termine desplazando parcialmente algunas interacciones sociales reales.

Y eso preocupa especialmente porque los chatbots tienen varias características psicológicamente muy potentes:

  • Están disponibles las 24 horas
  • No juzgan
  • Responden inmediatamente
  • Simulan comprensión emocional
  • Adaptan el tono al usuario

En otras palabras, son extremadamente fáciles de convertir en una fuente de validación emocional. Pero los investigadores advierten que todavía sabemos muy poco sobre los efectos a largo plazo de este tipo de relaciones digitales, especialmente en usuarios vulnerables o con problemas previos de salud mental.

La situación recuerda a lo que ocurrió con las redes sociales hace más de una década: primero parecían herramientas neutras de comunicación y, con el tiempo, empezamos a entender mejor sus efectos sobre bienestar psicológico, autoestima y aislamiento social.

La inteligencia artificial generativa está empezando a ocupar espacios que antes eran exclusivamente humanos: acompañamiento, consejo, escucha o validación emocional.

Y cuando una tecnología modifica la forma en que nos relacionamos con los demás, o con nosotros mismos, inevitablemente acaba teniendo efectos psicológicos.

Todavía estamos empezando a entender cuáles son.


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